Los problemas físicos, médicos y sociales que acarrea respirar por la boca en los niños no están reconocidos por la mayor parte de los profesionales de la salud, según afirma el Dr. Jefferson, de la Academia Americana de Odontología General, en un ensayo publicado en General Dentistry.

De hecho, los profesionales de la odontología recomiendan que los menores que respiran por la boca acudan cada seis meses a revisiones para prevenir efectos adversos.

‘Las alergias pueden causar la obstrucción de las vías aéreas y, por consiguiente, la respiración por la boca’ señala el Dr. Jefferson. ‘Casi todas las familias tienen un miembro con problemas de respiración’.

En el ensayo se indica que, con el tiempo, los niños cuya respiración por la boca no es tratada pueden sufrir desarrollos faciales y dentales anormales, tales como sonrisas gingivales, dientes torcidos o bocas muy estrechas. Igualmente, se apunta que los hábitos de dormir mal, generados por la respiración bucal, pueden también tener consecuencias en el crecimiento y rendimiento académico de los niños. El Dr. Jefferson señala en su artículo que ‘muchos de estos niños son mal diagnosticados con trastornos por déficit de atención e hiperactividad’. Además, la respiración bucal puede causar una pobre concentración de oxígeno en la sangre, lo que podría ser causa de presión arterial alta, problemas cardiacos, apneas del sueño y otras patologías.

El tratamiento de la respiración por la boca es beneficioso para los niños, de ahí la importancia de que este síndrome se detecte a tiempo.

MAXILLARIS 132, MAYO 2010