El Consejo General de Dentistas ha manifestado, una vez más, que los odontólogos son los únicos profesionales que pueden atender y tratar clínicamente a los pacientes para realizar un tratamiento con prótesis, con el fin de rehabilitar el aparato masticador o restaurar los dientes.

Esta toma de posición, secundada públicamente por diferentes Colegios de Dentistas, es el resultado de una reciente sentencia del Tribunal Supremo, que confirmaba una anterior del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, favorable al Colegio Profesional de Protésicos de Madrid. El Contencioso surgió entre la Comunidad de Madrid y este grupo de profesionales a propósito de la facturación de las ayudas económicas para la implantación de prótesis dentales. Según el Artic. 5.1 de la Orden 92/2006 de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, las personas que quisieran acogerse a estas ayudas debían presentar, junto a la solicitud, la factura de la prótesis emitida por el odontólogo. El Colegio de Protésicos Dentales de Madrid interpuso una demanda en 2006, contra esta orden, solicitando que se pidiera factura al protésico y no al dentista. El Tribunal Superior de Justicia declaró que las clínicas dentales no pueden facturar las prótesis dentales. Esta sentencia fue recientemente confirmada por el Tribunal Supremo.

Ambos tribunales reconocen que los pacientes pueden elegir libremente al protésico dental y pagarle directamente su factura, y abogan por la independencia y la capacidad plena de los protésicos en relación a los odontólogos.

Sin embargo, los representantes de los dentistas sostienen que los laboratorios protésicos no están autorizados no habilitados para atender a los pacientes y reclaman que los dentistas son los únicos profesionales clínicos que pueden intervenir en la boca del paciente. Cualquier intervención de un protésico dental en dicho contexto constituiría la infracción tipificada por el Código Penal como intrusismo, subraya el Consejo General de Dentistas.

El Consejo subraya que nunca ha cuestionado el derecho de los pacientes a elegir a los protésicos o proponer al odontólogo algún protésico o laboratorio de prótesis específico. Sin embargo, considera que en ningún caso el dentista podrá ser obligado a realizar un tratamiento protésico con aparatos fabricados por un determinado técnico que no cuente con su confianza o que no cumpla con los estándares de calidad apropiados.

Bajo la legislación española, los dentistas tienen derecho a la libertad terapéutica que les permite decidir responsablemente los medicamentos o los productos sanitarios.

MAXILLARIS 138, DICIEMBRE 10