La hipnosis como técnica de tratamiento del pacientes con ansiedad, pánico o fobias al tratamiento en odontología, está dirigido por el Dr. Christian Rauch, miembro de la Sociedad Alemana para la Hipnosis Dental, la cual cuenta con casi un millar de médicos asociados (no en vano, Alemania es el país puntero en Europa en estas prácticas).

El Dr. Rauch emplea la hipnosis en pacientes difíciles de tratar, »aquellos que muestran una gran ansiedad y pánico en consultas odontológicas normales». En su opinión, estas prácticas hipnóticas convierten en accesibles a pacientes que, sin ser complejos, resultan inabordables.

Aseguró que es sencilla de aplicar y se complica algo más con pacientes fóbicos o que se encuentran al límite de ansiedad. »Situar a una persona en trance supone un tiempo entre los 2 y 5 minutos, el mismo que transcurre hasta que la anestesia hace efecto, porque hipnosis no significa renunciar a la anestesia, aunque en algunos casos de intervenciones menores y excepcionales se pudiera prescindir de esta última».

En su opinión, el 90% de la población es susceptible de ser hipnotizada; el 10% restante son niños muy pequeños de 2 a 3 años y personas mayores con problemas mentales. Además, »la hipnosis no deja secuelas. Te levantas de la silla del dentista mucho más relajado e incluso esa noche y las siguientes duermes mejor».

Con la aplicación de la hipnosis el paciente »no siente dolor, ni miedo, ni contrae la musculatura, facilitando el trabajo del odontólogo». Se controlan, además, el impacto de la aguja anestesiante, se maneja el dolor y el sangrado y las sensaciones de náuseas y vómito, se favorece la tolerancia a las prótesis y se controla el bruxismo.

Otras ventajas de la hipnosis son la reducción de tiempo en la intervención, la reducción del estrés y la mejor adhesión al tratamiento.

GACETA DENTAL Nº 210, ENERO 2010