El Ilustre Consejo General de Colegios Oficiales de Odontólogos y Estomatólogos de España quiere dejar constancia de lo siguiente: El uso de la toxina botulínica está reservado legalmente para ciertas indicaciones médicas como el estrabismo, mioclonias, y con finalidad estética, para el tratamiento exclusivamente de arrugas en el entrecejo. La toxina botulínica no está autorizada para ningún uso odontológico, ni para uso estético en otro territorio anatómico que el citado.

Por consiguiente, los odontólogos no pueden utilizar legalmente dicha sustancia, en tanto no se autorice para otros usos odontológicos, como la disfunción cráneo-mandibular, que de momento son objeto exclusivamente de investigación.

Por eso, el empleo de toxina botulínica por no-médicos puede ser calificado penalmente como delito.

En el caso de los médicos, el uso debe estar previamente autorizado por la Administración sanitaria autonómica.

Los odontólogos, en cuanto profesionales con capacidad y atribuciones profesionales para el ejercicio de tratamientos en la boca y maxilares, además de los dientes, pueden colocar microfillers en los labios y en las mejillas, sin perjuicio del inexcusable deber de haber adquirido cualificación o competencia para ello mediante la oportuna formación.

Sin embargo, los odontólogos se extralimitarían de sus funciones si insertaran tales rellenos en pómulos, párpados, etc., por ser territorio anatómico ajeno al ámbito profesional de los odontólogos.

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