Un juzgado de lo penal de Valencia ha condenado a un protésico dental a cuatro meses de multa con una cuota diaria de 12 euros por un delito de intrusismo profesional.

El protésico dental fue condenado por ejercer la labor de dentista con uno de sus pacientes, un menor de edad, excediéndose así en sus funciones, que únicamente le habilitan a “ejercer su función en el ámbito del laboratorio protésico, diseñando, fabricando y reparando prótesis y aparatos de ortodoncia a instancias y bajo la dirección del odontólogo o estomatólogo” tal como cita la sentencia.

El condenado prescribió al paciente una prótesis removible que fue el objeto de sucesivos retoques en las visitas que el menor efectuó a la clínica y al laboratorio del acusado, sin la dirección de facultativo alguno.

La propia odontóloga y la enfermera de la clínica en la que se trató al paciente confirmaron los hechos. La primera negó “rotundamente” haber autorizado al acusado a hacer “ningún tratamiento de ortodoncia” “ni haberlo dirigido”. De hecho, afirmó “trabajar como autónoma” en la clínica del acusado, ejerciendo “odontología conservadora pero sin dirigir ortodoncias”.

 

MAXILLARIS 136, OCTUBRE 2010