El Consejo General de Dentistas organizó una reunión donde participaron las Comisiones de Ética de los Colegios Oficiales de Dentistas así como los miembros del Consejo Interautonómico. Los asistentes analizaron la importancia de la historia clínica, la gestión de los expedientes disciplinarios y el papel del dentista como colaborador de la Administración de Justicia. La historia clínica es la prueba material por excelencia en los casos de responsabilidad profesional sanitaria ya que es el documento en el que se pone de manifiesto si el facultativo actuó con la diligencia debida respecto a todas sus obligaciones en relación con el paciente o si, por el contrario, actuó de forma negligente.

No hay que olvidar que los casos y criterios aplicados por el dentista para el tratamiento de su paciente deben de reflejarse en la historia clínica y que ésta, será analizada y evaluada tanto por peritos como por el juez, en caso de litigio, con el fin de determinar si el facultativo actuó con la doligencia debida respecto a todas sus obligaciones. Incluso algunos jueces o peritos llegan a relacionar la calidad de la asistencia ofrecida por el dentista con el rigor de confección de la historia clínica, es decir “por cuán ordenada y detallada sea”.

Asimismo, el consentimiento informado debe ser incorporado siempre dentro de la historia clínica del paciente y que el profesional tiene la obligación de custodiar y conservar dicho informe. Lo recomendable es que el odontólogo guarde el documento durante un periodo de 15 años, aunque en términos generales la ley establece un mínimo de cinco años.

Por su parte, José Mª Buxeda, asesor jurídico del Consejo General de Dentistas, analizó como deben de gestionarse los expedientes disciplinarios y apuntó que desde 2009, con la entrada en vigor de la nueva Ley de Colegios Profesionales, la facultad de sancionar corresponde al Colegio del territorio donde se han cometido los hechos objeto de expediente. Señaló que es el Colegio el que tiene la carga de la prueba ya que es el organismo que debe probar que hay motivo para abrir expediente al profesional.

 

GACETA DENTAL Nº 259, JUNIO 2014