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Autor: Dr. Guillermo Machuca

La prevalencia de ausencias dentarias en pacientes discapacitados neurológicos es superior al resto de la población. Las prótesis removibles pueden llegar a estar contraindicadas en muchos casos, principalmente por su incapacidad para llevarlas y las posibilidades de deglución. Al no existir, en ocasiones, pilares naturales disponibles, la implantología puede constituirse en la única opción para llevar a cabo la confección de una prótesis con retención. Pero ¿son los discapacitados neurológicos una población susceptible de disfrutar de un tratamiento con implantes predecible?

En el presente texto se intentará hacer un acercamiento al problema, planteando respuestas según el estado actual del conocimiento. 

Los factores que influyen en la desdentación de los discapacitados neurológicos son la dificultad para realizar una correcta higiene oral, una mayor prevalencia de agenesias entre pacientes con síndromes genéticos, tratamientos odontológicos previos mutilantes y la ausencia de una buena función en su aparato masticatorio, con abundante frecuencia de parafunciones traumáticas. La prótesis fija puede llegar a ser la única opción para su rehabilitación oral. Y en ocasiones, por diversas circunstancias, se plantea la disyuntiva de si es factible colocar implantes a estos pacientes.

No existe mucha bibliografía acerca del tema, como para poder tener una opinión taxativa acerca del mismo. La mayor parte de los artículos publicados se refieren a casos aislados o series muy cortas revisadas al cabo de poco tiempo. No obstante, a partir de estos hechos pueden extraerse algunas conclusiones que ayuden al profesional a tomar la decisión en cada caso.

En primer lugar, siempre hay que considerar la posibilidad de mantener un control de placa adecuado por el paciente o sus tutores. Si no se evalúa previamente la capacidad de mantener un índice de placa de O’Leary inferior al 20%, la colocación de implantes debe  contraindicarse. A partir de ahí, cabe diferenciar dos poblaciones, que parecen ser bastante diferentes. Por un lado estarían los pacientes con algún tipo de parálisis cerebral, y por otro los que tienen algún tipo de síndrome genético, en particular el síndrome de Down.

En un estudio de López-Jiménez y cols. de 2003 se colocaron 67 implantes para retener exclusivamente prótesis fijas,  en 18 pacientes discapacitados , perdiéndose 4 , todos ellos en tres pacientes con síndromes genéticos (2 con Síndrome de  Down y 1 con Síndrome de Rieger). Ekfeldt y cols. publicaron en 2013 el estudio que presenta más pacientes discapacitados rehabilitados con implantes (88 implantes en 27 pacientes). Se perdieron 12 (14%).

Se concluyó que los pacientes con discapacidades neurológicas presentan más problemas a la hora de ser tratados con implantes y en el mantenimiento de los mismos, pero aun así, se pueden llevar a cabo tratamientos implantológicos en este tipo de pacientes pues presentan un porcentaje de éxito a largo plazo razonable (85%). Oczakir  y cols. atribuyen el 100% de éxito de sus implantes cargados en discapacitados (incluidos 3 con síndrome de Down) al programa estricto de mantenimiento seguido por los cuidadores. En una revisión llevada a cabo por Diz y cols. se observa que la literatura presenta contradicciones a la hora de hacer una valoración clara de la colocación de implantes en pacientes con desórdenes neuro-psiquiátricos. Una higiene oral deficiente, las parafunciones como el bruxismo, hábitos nocivos como introducirse dedos y manos repetidamente en la boca y hábitos de mal comportamiento frecuentes en estos pacientes, contribuyen al riesgo de fracaso de los implantes.

Atribuyen el éxito de la terapéutica, en buena medida, a la selección correcta de los casos. Según esto, podría añadirse que habida cuenta la escasez de estudios y los pobres resultados encontrados en los pacientes con síndromes genéticos, en casos como el síndrome de Down la selección debería ser aún más meticulosa.

En el consenso del XI Congreso de la Sociedad Española de Odontología para el minusválido y pacientes especiales (SEOEME) publicado en 2014 se afirma que, los implantes colocados en pacientes disminuidos psíquico-físicos no presentan diferencias significativas en lo referente a porcentajes de éxito-fracaso  con respecto a pacientes sin patologías, aunque hay muy pocos estudios. Los aspectos más importantes a la hora de evaluar la predictibilidad de la terapia implantológica son los relacionados con la capacidad intelectual del paciente, la disponibilidad ósea en cuanto a cantidad y calidad, la posibilidad de un buen mantenimiento de los implantes y una correcta higiene oral por parte de los cuidadores, así como  el control de las parafunciones.

De cualquier forma, debe tenerse en cuenta que la rehabilitación de la función masticatoria de los pacientes con implantesmejora su calidad de vida, su estética, así como su autoestima.  Por tanto, es necesario evaluar cada caso individualmente siguiendo un  estricto protocolo quirúrgico y programando frecuentes visitas para mantenimiento.

¿Qué proceder diagnóstico pondría en marcha para valorar la indicación de un tratamiento implantológico en un paciente con parálisis cerebral de 40 años?

 

Escrito por Guillermo Machuca-Portillo (Doctor en Medicina y Cirugía, Diplomado en Periodoncia Clínica y Profesor Titular acreditado a Catedrático de la Universidad de Sevilla

 y José Corcuera-Flores