En el reciente Simposio Europeo celebrado por la SEPA sobre enfermedades periimplantarias, el Dr. Juan Blasco, profesor titular de periodoncia de la Universidad de Santiago, en su intervención comentó “los implantes dentales pueden perderse a lo largo del tiempo si no se realiza un mantenimiento periódico, tanto de los componentes de la prótesis como de los tejidos que rodean el implante”.

La mala higiene bucodental, el tabaco y tener una historia previa de periodontitis son los principales factores de riesgo para sufrir una periimplantitis. Según detalló otro de los invitados al Simposio, el Dr. Giovanni Serino, director del Departamento de Periodoncia en el Servicio Público Dental del Hospital de Boras (Suecia), “la falta de asistencia odontológica regular después de la colocación del implante es un importante factor de riesgo de enfermedad periimplantaria”.

Actualmente se cree que la inflamación en los tejidos blandos está causada por una biopelícula bacteriana que se adhiere al implante, el pilar o la reconstrucción protésica. Esta inflamación puede o no conducir a la pérdida del hueso. Por lo tanto, no es sorprendente que la ausencia de un control adecuado de la infección de las encías, de manera previa a la colocación de implantes, se considere como un factor de riesgo importante. En palabras del Dr. Jan Derks, “la clave para prevenir las complicaciones biológicas en nuestros pacientes es el diagnóstico precoz. Debemos diagnosticar la mucositis periimplantaria y, lo más importante, ofrecer un tratamiento periodontal adecuado, previo a la colocación de implantes”.

La planificación del tratamiento es esencial. Los pacientes necesitan ser tratados de cualquier enfermedad periodontal existente antes de iniciarse cualquier terapia reparadora con implantes. Las restauraciones deben hacerse cuando ya se siguen adecuadas medidas de higiene oral.

Estudios clínicos a largo plazo han documentado que los pacientes que tras la terapia peridontal continúan en un programa de mantenimiento supervisado profesionalmente exhiben una pérdida mínima de hueso en comparación con los pacientes no incluidos en el programa. De hecho, apuntó el Dr. Serino, “la falta de seguimiento de estas terapias de mantenimiento se asocia con un mayor riesgo de fracaso del implante, así como la pérdida ósea en los implantes, y con un aumento en la incidencia de la enfermedad periimplantaria”.

GACETA DENTAL Nº 265, ENERO 2015